Thursday, December 1, 2016

Argumentos contra una fe venida de enésima mano.


Parte Tres. (21/11/2016)

La “originalidad” de los autores neo testamentarios se diluyó –como en una solución líquida desconcentrada- tras la obra de compiladora de los copistas. El trabajo masorético ayudó mucho a la restauración y conservación de los textos que sirvieron a la compilación de la Septuaginta griega pero, ¿Qué se hizo más allá de restaurar la tradición oral que, en los días de Jesús, circulaba de forma no escrita? He de parafrasear lo que Él mismo dijo: “Oísteis que fue dicho…” (Mat. 5:27) o “Habéis oído que fue dicho a los antiguos…” (Mat. 5:33). Antes, no todo el mundo leía y, cuando menos, podemos inferir que el Señor Jesús sí tenía esa habilidad funcional en la tierra en que fue criado (Luc 4:16-17). ¿Por los dichos de Jesús podemos determinar “el canon” que se usaba en Su tiempo? Creo que sí y, de mi parte, jamás leí que Él hablase de Mardoqueo o Ester, Job, Booz o de Rut (ni otros); de modo que, la Torá antigua que Él conoció –junto a Sus discípulos- bien pudo no tener todo lo que hoy conocemos en el Pentateuco, ni buena parte del A.T., lo que viene a ser la Biblia judía.

La enciclopedia Encarta nos dice acerca de la traducción de la Biblia Septuaginta: “Las versiones más valiosas de la Biblia hebrea son las traducciones al griego. En algunos casos, las versiones griegas presentan un material superior al de la hebrea; ya que se basan en textos hebreos más antiguos que los que nos han llegado hasta hoy. Muchos de los manuscritos griegos son mucho más antiguos que los manuscritos de la Biblia hebrea íntegra, y fueron incluidos en copias de la Biblia cristiana completa que datan de los siglos IV y V d.C.” Si creo a esta opinión de Encarta, cuyos investigadores no conozco, ejerzo fe en el hombre y, aunque no quisiese (por tanto precedente que desengaña a la humanidad) no tengo manera de validar la información bíblica recibida pues, nadie que no sea influyente y erudito (D.D.) tiene acceso directo a material que tenga más de 1700 años y, además, habría que hacerlo no sólo siendo diplomado en esas lenguas muertas, sino teniendo la tecnología adecuada, porque nadie dejará dañar una pieza valiosísima e irrecuperable para satisfacer la curiosidad pagana de un empírico o incrédulo. Por ese motivo, también, existen radiografías, escaneos fotográficos y computarizados de esos hallazgos antiquísimos (no más de 200 años antes de Cristo).
Además de esto, confirmando la veracidad de estas cosas: “…la leyenda afirma que la Torá fue traducida en el siglo III d.C. por 70 (o 72) traductores.” –dice Encarta- de modo que, también los judíos han tenido sus problemas para tener una copia fiel, “exacta”, del original escrito en hebreo-arameo (el cual no existe). Obviamente, con un celo científico y toda meticulosidad superior a la mía, aquellos hombres buscaron las copias más fidedignas, las más antiguas, de mayor respeto y difusión entre los judíos de la Diáspora o sus sinagogas para, finalmente, tener una versión en griego que ellos pudieran estudiar y leer, mientras permanecieran fuera de Israel pero -resumiendo la larga historia que no conocemos completamente- la reconstrucción de esa lengua hebrea “original” (muerta) se reconstruyó gracias a los trabajos de Eliezer Ben Yehuda (antes Eliezer Perelman, 1858-1922) quien, mediante sus trabajos lingüísticos en una revista, hizo de aquel idioma muerto, una lengua viva (incorporando neologismos) y, desde 1910 comenzó a compilar su Diccionario completo del hebreo antiguo y contemporáneo, publicado en 1959 en 17 Volúmenes.

Hallazgos añejos.

Los rollos del Mar Muerto han sido de gran ayuda y referencia. Todo empezó antes de 1948 cuando Anthanasius Yeshue Samuel compró de un vendedor de antigüedades llamado Kando unos rollos (3) (Isaías, Habacuc and Génesis) [1QIsaa; 1QapHab; y 1QapGen] y, aunque fueron descubiertos por un supuesto pastor de ovejas que buscaba las extraviadas en ese desierto, su nombre fue conocido como Muhammed edh-Dhib Hassan, aunque él estuvo –ese momento- cuando menos, con tres hombres más (en la foto, aparece a la derecha, con túnica negra).



La 2da Guerra Mundial hizo mellas económicas. Anthanasius Yeshue Samuel estaba en USA y necesitaba dinero, de modo que contactó a John C. Trever y éste, a su vez, envió fotos de los tres rollos a William F. Albright, quien dató los rollos del Mar Muerto a una fecha cercana al año 100 a.C. En el transcurso de ese tiempo hubo un monopolio de intereses, problemas personales y ¡un abandono de la iglesia! (el sacerdote Jozef T. Milik dejó la fe católica, para luego casarse) acontecimientos que retrasaron la publicación de esos hallazgos por más de 40 años… Pero, los detalles conspicuos y la historia particularizada de este importante descubrimiento puede leerse en una sección (Cast of Characters) de la Biblical Archaeology Society, pero en inglés.

Con todo lo que ya he investigado –por años- hasta el presente ¿Puedo confiar en la Biblia, en la suma del A.T. y el N.T.? Positivamente sí, consiente de ciertos errores, incoherencias o contradicciones no estructurales, dudando que buena parte de Levíticos o Deuteronomio sean totalmente inspirados por la boca de Dios. ¡Yo no estaba allí! Además, no creo en un Dios tiránico, destructor ni arbitrariamente agresivo: Creo que Él es dialéctico, pese a ser selectivo. ¡Le echo de menos! ¡Le necesito personalmente! (aunque, psicológicamente, admito se me haya manipulado para tener dependencia “espiritual”, mediante esta religión de enésima mano). ¿Está Dios consciente de eso? ¿Su hijo está atento, también, a esas necesidades creadas por las enseñanzas religiosas?

De nada sirve inventar un celular, un transmisor/receptor poderoso si –en alguna otra parte del mundo- no hallo a nadie quien me responda (y corresponda). En ese sentido, una religión que no dé comunicación interactiva con Aquel quien la haya inspirado (argumentando razones insustanciales como que “el pecado lo aleja” o, que se me diga, no tener cierto grado de santidad necesaria) me repugna, pues, el mismo A.T. da constancia suficiente de que Dios buscó y rescató a un pueblo pecador (lujurioso), esclavizado en el calor de Egipto y, el N.T., da pruebas suficientes de que Su Hijo Unigénito fue enviado a un mundo de pecadores: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (Mar. 2:17). ¿Por qué, pastores y curas, dicen que Dios no oye a los pecadores? Cuando menos, tengo la noción de que Él me ha respondido una docena de veces y, mi anhelo, es que me corresponda, que sacie mi hambre espiritual y física, que me dé dinero para comprarme una planta eléctrica y, si no es mucho pedir, que me deje viajar un poco con mis hijos, antes que llegue esa noche oscura en que yo muera.


Su revelación personal –vivencial- es necesaria.
La importancia de que Dios se revelase, manifiesta y directamente a cada individuo es trascendental para muchos, no sólo para redimir el daño que hicimos en la tierra, sino para prepararnos a lo que venga en el futuro inmediato. Mientras uno presuma saberlo todo, ignorará otras cosas importantes, incluso no mirará a algunas personas y, de ellas, siempre puede aprenderse algo, o hacérsele bien alguno, particularmente, para compartir el pan espiritual que nutra al alma, como el que engorda la mesa. Yo no debo añadir a lo que esté escrito mas, pero soy testigo de Sus obras, tengo pleno derechos de aclarar lo que Él ha hecho en mi vida y, qué de lo que haya dicho o escrito otro, me ha servido. Soy dueño de mis vivencias y, también, libre para observar las ajenas; mas no estoy obligado a creer -o a entender- por lo que se me diga, puesto que las interpretaciones son subjetivamente personales, así como lo que cada persona vive.

Nadie podrá decirme: “Éste es el nombre de Dios” (como hacen los Testigos de la Watchtower) porque en griego no existía la “J” para “JHWH” (Jehová o Jahvé) y el hebreo se escribía, antiguamente, sin vocales; de manera que el “yod” de “יהוהno puede pronunciarse sin las omitidas vocales (Compárece “יהוהversus “יְהֹוָה) y, aunque lo hiciese si supiera hebreo, ello no obliga a Dios a prestarme Su atención, porque Él es soberano, individual, con voluntad propia (y algo de eso tenemos todos para desoír a quien no queramos ni entendamos). ¿Es importante conocer Su nombre? ¡Lo es! Pero Él es quien se revela –se presenta- de forma personal y, en mi caso, más importante es que Él me reconozca, que me atienda, me corresponda y, para ello, debo honrarlo yo, primero.

Jesús dijo que, la vida eterna consistía en conocer a Dios (Jn 17:3). Ignoro cuán largo sea ese proceso ni cómo ni cuándo se le conoce de veras; pero el Camino parece ser Jesús y la obediencia a muchas de las cosas que otros han escrito de sus vivencias personales. El A.T. ha sido un largo telegrama y, en mucho, presenta distorsiones inútiles para comprender a Dios, sin el lastre de los prejuicios que ha transmitido el diminuto número de hombres que le ha conocido “personalmente”. Además, en nombre de aquellos, copistas y compiladores resolvieron agregar cosas sobre los escritos originales, de modo que no hallo forma de saber qué es lo original y qué ha sido apócrifo, dentro de lo que supongo son interpolaciones y aspectos litúrgico-religiosos que antes no existían en lo que debía ser en el ceremonial original. Si Abraham si circuncidó a sí mismo ¿Por qué no hay detalles de cómo se curó la herida, cuánto sufrió, cómo padecieron y se curaron los suyos? ¿Cómo es que una Cusita (¿Etíope?) sabía que Dios quería matar a Moisés por no haber circuncidado a su hijo? (Éxo. 4:25) Una obra autobiográfica, por lo general, no carece de esos detalles y, en el sentido literario, Job aborda el tema del dolor físico como ninguno, mientras que Jeremías comentó el hastío que sentía por ser castigado por testificar lo que Dios le ordenase decir a Israel ¿No era propio narrar –por escrito- otras formas de padecimiento psicológico, su curación carnal, así como la gloria de servir a Dios espiritualmente?

Para muchos cristianos, el no creer en la “trinidad” es sinónimo a ser hereje y, en mi caso, creí a semejante “teoría” por la influencia que tiene la cultura, el discipulado, y el adoctrinamiento de tantos años. Creí a eso de “en el nombre del Padre, del Hijo y del E. S.” mas, al comparar la práctica apostólica en el libro de Hechos (Hch. 2:38; Hch. 10:48; Hch. 19:4-5) comprendí que los católicos hicieron, allí, otra de sus jugarretas adoctrinantes:
Si “Dios es Espíritu…” (Jn. 4:24; Núm 16:22) ¿El Espíritu Santo es el Espíritu de otro Espíritu? No me parece lógico, aunque posible sería para Dios ser lo que Él quiera (Éxo. 3:14); sin embargo, atendiendo a otras palabras dichas por Jesús, comprendí que –eso de cuerpo, alma y espíritu- viene de los días de Aristóteles y, en Su tiempo, Jesús dijo: “No teman a los que matan el cuerpo; más bien, teman a Aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno” (Mat. 10:28) Si hubieran tres cosas a destruir en el infierno, Jesús lo hubiera afirmado allí, y en otras citas. De modo que, donde dice en Hebreos 4:12 “…penetra hasta partir el alma y el espíritu…” es una hipérbole metafórica y, tampoco allí se habla de la “trinidad”, sino de una dualidad que tiene unicidad dicotómica; aunque “mucho” se trate de explicar el concepto de vida (alma) o espíritu. ¿Murió Dios, juntamente con Jesús en la cruz? ¡Probablemente! La muerte carnal, en un sentido, es el abandono, la mudanza del espíritu que deja este cuerpo mortal y, creyendo (yo) que Jesús moraba con el Espíritu de Dios en Su cuerpo (no siendo Cristo Dios, sino Su hijo unigénito) en la cruz “murió” Dios al separarse del cuerpo de Su hijo y, luego, murió el Señor Jesús, para luego ser resucitado por Dios Padre, que simple y dolorosamente Le había dejado, al separarse del templo de Su cuerpo (Juan 2:19). La frase “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Salmos 22 y Marcos 15:34) encaja perfectamente en esa posibilidad especulativa pero ¿Dios tiene el Espíritu del Espíritu? ¡No lo creo! Ha de ser Uno solo (Deut 4:35; Mal. 2:10; Isa. 45:14) así como Él es el Único Dios (Jn. 17:3). ¡Ah! Lo de Elohim ya lo he oído y, al parecer, es para evitar redundancias o retórica cacofónica.
¡Curiosamente! Quizá venga al caso para los que son lingüistas, el asunto aquel de la pronunciación de “Shibboleth” (Jueces 12:6). Ese password le costó la vida a más de 42 mil almas y, aún siendo de la misma etnia, la pronunciaban distinto los efraimitas. De modo que pronunciar “יהוהsin vocales, es tan difícil como separar “el alma del espíritu” (y creo que Dios escanea nuestras almas, si Se le antoja).

Inspiración Divina
Hace años, en el 2009, Mónica y yo rogábamos a Dios para que nos dirigiera en lo que debíamos hacer… Una noche, caminando sin luz de luna, vimos dos “estrellas” juntarse, luego que ambas viajaron en una sola línea horizontal… Teníamos un año pidiendo una señal y, eso fue lo que tuvimos por respuesta (aunque interpreté mal lo que vimos). ¿Fue una respuesta causal o un fenómeno usual? ¡Primera vez en mi vida que estoy consciente de ver: a) Dos platillos voladores o b) Dos “estrellas” en decidido movimiento lineal (para luego juntarse, como si se besaran y, despedirse en polos opuestos). ¿Lo que escribo ahora tiene inspiración divina? Ud no lo sabe, pero puedo dar fe de no haber bebido, de no estar sugestionado y –desde luego- no fueron dos estrellas voladoras. En todo caso, dos satélites (o la señal de Dios que nos sirvió para mudarnos). ¿Hay analogías para alguien que escriba sus testimonios, sus experiencias, o los sueños que certifica alguien haber recibido de Dios?

En mi caso, Mónica y yo caminábamos orando y, en menos de 5 minutos de haber empezado, ese raro suceso aconteció. Ambos nos sorprendimos (y nos convencimos) para lo que decidimos hacer, a partir de ese día; pero jamás me sucedió algo así. De hecho, fue sumamente anormal. Igualmente, para aquellos o aquellas que tengan experiencias paranormales o “extraterrestres”, cualquier cosa fuera de lo normal, procurarían dejar sus registros y, si la biblia es parte de la vivencia de esos autores ¡la creo! Sólo necesito discernir bien dónde entró la religión, dónde hubo arreglos de composición poética, retórica literaria y basura religiosa. Cuando hablo con mis amigos, de ninguna manera digo palabras tan elaboradas como estas. Cuando estoy con ellos, soy secular, de lo más simple posible y, en ningún caso, me atraería la idea de hablarles de este modo, no sea tomado yo por algo que no soy.

Si ella o yo hubiéramos tenido una cámara fotográfica de alta sensibilidad, si no nos hubiéramos quedado boquiabiertos –quizá habríamos sacado nuestros teléfonos para una foto o video pero, la calidad sería pésima y, en cuanto a que eso sirviese de aval para testificar nuestra experiencia, quedaríamos mal parados, aunque –tal vez- fue una visión de un par de satélites que se acoplaron en el horizonte nocturno del 2009. ¡Sea lo que haya sido! La señal que vimos resolvió nuestra ansiedad y prolongada (repetida) oración: Quedarnos o mudarnos... ¡Gracias! Muy oportuna respuesta, Dios.

Ese tipo de experiencias, de primera mano, derriba cualquier argumento contrario y, aunque no voy a discutir lo que vi, qué era o qué no fue, ya han pasado 6 años de mi vida e ignoro qué lugar del mundo y de la fe lleve Mónica: Si tu fe o experiencia personal necesita el apoyo de otra persona, lo que quieras enseñar, no tiene aval y –de allí- es que un centenar de personas intente confirmar lo que diga la Biblia. Si bien aquellos escribieron de lo suyo, cada persona, para ser creyente convencido, necesita una vivencia, una serie de experiencias. Tomás, al oír de la resurrección, requirió confirmación y Jesús, por su incredulidad, le dijo: “…no seas incrédulo, sino creyente.” (Juan 20:27) ¿Convivía Tomás con gente seria, leal y fidedigna? Sin embargo, cada uno de nosotros -hoy- tiene una idea (y prejuicios) de cómo es la humanidad y de cómo es nuestro mundo. ¡Tenemos razones suficientes para tener incertidumbres! Acaso, lo que escribo aquí ¿Es 100% verdadero?

No es difícil creer cuando la verdad se ignora por desestimar lo que la experiencia refuta. (A. Toro ) (22/11/2016 4:21 pm)

¡Uff! Este pensamiento –mío- de veras me llega a la médula (quizá Dios lo ha inspirado, en este secreteo de letras) pero, cuando usted tenga su vivencia de primera mano, cuando investigue por sí mismo, llegará a su verdad verdadera.

Jeremías, por otro lado, dice: “Maldito el hombre que confía en el hombre… y su corazón se aparta de Jehová.” (Jer. 17:5) ¡Vaya! Ello habla de la apostasía pero, al mismo tiempo ¿Debe apostatar el hombre a lo que intrínsecamente ha conocido psicológicamente?


 Habría que determinar: a) Cuán cerca estaba ese hombre de Dios y, b) Cuán lejos estuvo de sus propias convicciones personales (nada sabemos). Sin embargo, ¿Qué consuelo nos suple leerlo? Trataré de escribir algo, en la próxima entrega.

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