Monday, December 26, 2016

La Idolatría es costumbre de pueblos (paganos)

Si los Trinitarios y los Católicos creen que Jesucristo es Dios ¿Por qué hacen un ídolo con Su cruz y lo relativo a Su historia del nacimiento?
Éxo 20:23 (Cadenitas de oro con crucifijos, diversidad de ídolos en sus altares hogareños e iglesias, adornitos colgados del cuello al pecho, etc.)
Jeremías dice:
"...No se fortalecieron en la verdad...Me desconocieron" (Jer 9:3)
"Su morada está en medio del engaño... No quisieron conocerme" (Jer 9:6)
"Las costumbres de los pueblos (tradiciones) son vanidad, porque un leño del bosque cortaron... con plata y oro lo adornaron, con clavo y martillo lo fijaron... y no pueden hacer ni bien ni mal, porque NO TIENEN PODER" (Jer. 10:13-5)


Tuesday, December 13, 2016

Argumentos contra una fe venida de enésima mano.


Addendum. (11/12/2016)


No es difícil creer cuando se ignora la verdad que tu experiencia refuta.” (A. Toro) (22/11/2016)


Antes de los tiempos de Jesús, ya la gente estaba dividida en opiniones sectarias, no sólo en materias de fe, sino políticas, así como en sus propias opiniones, dogmas religiosos y otras creencias. Cada quien, por enseñanzas, interpretación o experiencia de la vida, se asió a su fe, a su convicción de vida y religión. En Sus días, aconsejó a sus discípulos cuidarse de ellos:
Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” (Mat.16:12)
Es difícil establecer –desde la evidencia interna- las razones por las que algunos judíos no creían en la resurrección de muertos, como los saduceos, “quienes dicen que no hay resurrección” (Mat.22:23; Luc.20:27). Igualmente, es difícil determinar la doctrina que Jesús quería evitar (a detalle) excepto lo que enseñaban dos facciones, divisiones sectarias, del mismo judaísmo que Jesús creyó, practicó y cumplió. Lo cierto, desde esa evidencia interna (si es que podemos confiar plenamente en ella) es que Jesús les dijo, cuídense de esos dos bandos: “Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos” (Mat.16:12) aunque hubo otros, como el de los herodianos y el de los zelotes, siendo uno de los apóstoles ex militante de ellos, así como Mateo fue uno de los publicanos, partidarios de Herodes, que tenían sus tendencias eco-políticas.
Tenemos –cuando menos- cinco grupos sectarios en los evangelios: Saduceos, fariseos, publicanos, herodianos (Mar. 3:6; Mat.22:16) y zelotes (Luc.6:15; Hch.1:13). Dos grandes grupos religiosos, y dos o tres con inclinaciones eco-políticas, dentro del judaísmo. Hay que recordar a los Esenios (asentados por el Qumran), quienes eran un grupo minoritario, algo secretos o místicos –perseguidos- alejados del cuadro de los evangelios. No podemos asegurar cuántos eran, posiblemente no más de mil y, la evidencia interna nos habla de otros proscritos en Hch.21:38
Muy seguramente, la fuente Escritural judía que cada grupo creía, leía y estudiaba, desde niños en sus sinagogas, no trataba el tema de la resurrección, ciertos aspectos elaborados de la fe judía, ni su tradición local explicaba –a suficiencia- tales doctrinas, porque no todo se difundía con amplia aceptación entre los doctos escribas rabínicos, quienes parecen ser una casta colegiada, y debía figurar en cualquiera de esos grupos eco-políticos y religiosos, como fue educado Samuel (1Sam 1:22, 28) porque hasta tuvieron “escuela” de profetas y distinción levítica (1Sam 10:11; Éxo.28:40; Lev.8:13). ¿No había documentos Escriturales con una tendencias Jehovística (fuente J) y otros escritos con una inclinación politeísta, como lo sugiere un documento que habla de un Dios Elohim (fuente E)?
La Biblia judía se consolidó, como tal, con la traducción de los Setenta, en griego, para que circulara entre los judíos de la Diáspora: No todos hablaban hebreo y no todos lo dominaban, por haber crecido -o nacido- en otro país y su cultura. El hebreo, como lengua, iba desapareciendo (no usaba vocales) sino hasta que el trabajo masorético cumplió su fin y, de allí en adelante, se revivió esa lengua muerta en Israel. La fe vivía a base de la tradición oral, hasta que se pudieron producir más libros y no era todo mundo lector ni poseedor de esos costoso libros ¡Era un libro sagrado! De allí el monopolio religioso, no sólo de los escribas, copistas, traductores, sino de clérigos, sacerdotes, como lo fueron –también- los católicos que, con esa clase de celos (e intereses económicos) querían garantizarse su supervivencia, y no dejaban que se tradujera o publicara al idioma del vulgo, al que todo mundo leyera (hasta en sus casas) porque los alejaban del templo y del sitio donde levitas y sacerdotes, subalternos y siervos, dependían para el diario vivir ¡como los curas del siglo de Lutero!
La vida de todo Levita dependía de los sacrificios del templo (Éxo.29:28; Lev.7:35). Aarón comía de esa carne sacrificada a Dios (Éxo.29:26) y, cuando se repartió la Tierra Prometida, los hijos de Leví no tuvieron herencia de extensiones de tierras para siembra en Israel, sino lugar para sus casas (Lev.25:32-33) ¿De quién tendrían alimento de sustento para sobrevivir? De las ofrendas de Israel (Lev.6:18). De manera que la vida de la economía sacerdotal, dependía del negocio de la religión y el monopolio de esa fe. ¿Quién de ellos estaría contento en “democratizar” las creencias? Era como si el idólatra Demetrio (Hch.19:24) estuviera de acuerdo Pablo, con Lutero –y muchos otros- para poner la Biblia en cada mano, en sus casas, a fin de que el culto a Dios fuera hogareño –no en los templos- permitiendo –así- la ruina del que vendía la plata del joyero que hacía templos de Diana-Artemisa (Hch.19:34). Macro-económicamente hablando… No conviene a Israel -ni al Vaticano- detener el Turismo ni el negocio Religioso!
Esa clase de celo “religioso” me recuerda al sacerdote que dijo: “ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.” (Juan 11:50)
Si se destruye la religión –apersonándose Dios- hay que hacer un acomodo económico en muchas vidas y, de allí, la significancia que ello tenga para la Gran Babilonia: “¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!” (Apoc.18:10) La mujer enriquecida, llena de lujos, “vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas” (Apoc.17:14) se vendrá abajo junto con quienes traficaron con ella en ese negocio de la religión, “y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.”
Todos los que se habían enriquecido de ella -de la religión- la verán. (Apoc. 18:17,19; 17:8; 16:19)
Las denominaciones, las divisiones sectarias, los errores de interpretación –subjetividades- han sido necesarias para sacar lo que hay dentro de nosotros (y en los otros). Como dijo Saulo Pablo: “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” (Reina-Valera 1Cort. 11:19)
Sin duda, tiene que haber grupos sectarios entre ustedes, para que se demuestre quiénes cuentan con la aprobación de Dios.” (NVI 1Cort. 11:19)
No sólo diferencias de gustos, de opinión, grados de fe, denominaciones y religiones, sino diferencias de todo tipo. De allí Dios escogerá lo que le sirva…
  • David, para reinar, tuvo que esperar 14 años.
  • El paralítico del estanque, tuvo que esperar 38 años para que Jesús viniera y lo sanara (Juan 5:5, 9)
  • Y, para entrar en La Tierra Prometida, Israel vagó 40 años en el desierto.


¿Cuánto tiempo necesitas tú?















Argumentos contra una fe venida de enésima mano.



Parte Cinco. (09/12/2016)

Lo que hace grande a la Biblia, no son sus Letras Capitales.

Para esos siglos, quizá menos de 2 milenios, lo que se enseña allí supera al Código de Hammurabi y a la ética moral que muchos pueblos no conocían, que jamás practicaron (pese a ser más numerosos, teniendo mayores extensiones de tierra).

En un escrito respetable –quizá de Encarta 2009- hallé lo siguiente que, a continuación, transcribo:

Hasta que ese tiempo llegue (el regreso del reino de Dios) los seguidores de Cristo deben manifestar, a través de su conducta y sus relaciones, que están reconciliados con Dios. Tal es el íntegro mandato del Nuevo Testamento, heredado del Antiguo: La vinculación inseparable entre la creencia religiosa y una conducta ética y moral. El A.T. había insistido en eso y, el Nuevo Testamento mantiene el énfasis en ello.
Los libros del Nuevo Testamento están repletos de instrucciones acerca de esta vida terrena, no sólo en un sentido íntimo, sino también en relación con los vecinos, los enemigos, los familiares, los amos y esclavos, los funcionarios del gobierno y –en particular- con el propio Dios. Estas instrucciones se inspiran en el Antiguo Testamento, en las palabras y el ejemplo de Jesús, en los mandatos apostólicos, en las leyes que se notan en la naturaleza, en las listas de obligaciones familiares y en los ideales de los antiguos moralistas griegos.
Se entendía que todos esos factores tenían un origen común en Dios, quién espera –por Su parte- que su propia lealtad sea correspondida con la lealtad de quienes se han reconciliado con Él como familia.

¡Hermoso comentario! (le di dos pinceladas con mi toque estético) ¿No sucedió lo mismo -en la biblia- que alguien diera su toque de gusto personal y estilo?

La originalidad se pierde cuando se introducen nuevas ideas.

Esto (arriba) sólo fue un extracto de un documento más extenso, pensado para llegar –y cautivar- a un público lector (el consumidor final) y, si de veras lo extraje de Encarta (de veras no lo recuerdo, ni lo verificaré) es obvio que M.S. le dio toque empresarial a lo que es su patente comercial (la biblia no es comercial, pero, iba a un target que se necesitaba moralizar y desarraigar -“despaganizar”- para ir creando un entorno nacionalista “judío”: El sionismo –allá en Egipto- no existía).

Creada la primera nota Escritural Testamentaria, ciertamente (o no) por Dios y su profeta Moisés, la obra se fue desarrollando, se fue plasmando en piedras (tablets calizas) del mismo modo progresivo en que yo voy transcribiendo este documento donde presento mi larga disertación de razones por las que se me dificulta una fe venida de enésima mano.

Ya comenté -líneas más arriba- que la originalidad se pierde cuando se introducen nuevas ideas que alargan los conceptos originarios, interpolando explicaciones o detalles que no existían al principio y, que una vez puesto en papel (o sobre una tabla) –de madera en mi caso- tal escrito era susceptible a posteriores revisiones, al deterioro de su primaria cohesión por otros refinamientos, correcciones y, triste aún, mutilaciones humanas, destrucciones del tiempo, cambios de giro malintencionados o malinterpretados: ¡Así son las ideas! (y el que las defiende, las abroga y cuida es quien las creó o las inspiró) y, en el caso que trato –éste que me interesa- es que a Dios mismo no lo veo actuando (por amor a Su nombre) como Jehová Jireh (Él verá o suplirá); puesto que no se ha presentado a defender la TESIS del canon hebreo, o del canon neo testamentario, excepto en el caso de que haya delegado ese trabajo a Su Hijo, Jesucristo, y Él –muy inteligentemente- dijo con un cuento: “…Si no creen a Moisés, tampoco creerán si alguno se levanta de los muertos.” (Luc. 16:31). Y eso es muy cierto, porque el mismo N.T. ha pasado por la misma casa editorial judía, el revisionismo religioso hebreo y griego, y todo terminó en el mismo papel ético-religioso que amerita un bendito milagro antes del irreversible desenlace final: Juicio y condenación. ¿Por qué lo creo? Porque a nivel de lectura, leyendo buena parte del A.T., es fácil notar que la ley de causa y efecto está presente, no sólo en esa literatura religiosa, sino en el curso de los eventos que la biblia registra como “los juicios de Jehová” que –al mismo tiempo- parecen ser los mismos “castigos” que otras fuentes históricas ajenas a la Biblia revelan fueron el resultado del curso de la historia. Un ejemplo simple, especulativo, es que –si se derritiesen ambos cascos polares- el mundo podría estar inundado (en buena parte) en la mayoría de sus costas. El nivel de agua subiría, como para causar estragos donde hay poca altura sobre el nivel del mar y, si ello se acompañara de un gran tsunami, el daño mundial tendría más impacto, justo donde las costas son altas (sin retorno) lo que inundaría regiones por debajo del nivel del mar, creando grandes laguna y, el registro de tsunamis existe en Asia, desde hace años, y ya sabemos el cálculo aproximado que se tiene, hasta el presente, porque los maremotos son conocidos, pero no sabemos cuánto daño se produciría si las aguas del polo Sur y el Norte se derritiesen: Un par de bombas nucleares en ambos extremos, y un sobrecalentamiento global, podrían acelerar ese proceso apocalíptico que ya parece iniciado desde el Oriente (Apoc. 7:2) desde la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, y el reyezuelo que desea explotar más bombas en el mar de China. ¿Se captaron las coincidencias? Espero que sí. Gog y Magog, también, andan en la periferia terrorista y comunista. ¿No? (Apoc. 20:8).

Si se compara el código de Hammurabi con el código ético-legal (religioso) de los judíos, la misericordia del último (la judía) prevalece sobre el código más viejo, aunque la muerte es un mal necesario en ambos códigos, como lo es para la gente de casi todo Oriente (Asia).

Un traductor (Federico Lara Peinado, 1986) publicó 30 artículos del código de Hammurabi y, aunque en la escuela de primaria ese código de “leyes” me pareció aburrido y sin importancia y –si nos rigiéramos por él hoy- nuestra sociedad sería otra (menos sobrepoblada, por ejemplo) aunque los métodos “probatorios de culpa o inocencia” de ese código Hammurabi son algo ridículos (y letales) ¿Lanzarse al agua para probar culpa o inocencia? ¡Me recuerdan a los métodos “probatorios” de La Inquisición!: Si soy joven y fuerte (y sé nadar) flotaré para vivir; pero, si la edad, la debilidad, la gordura (y pereza) me han inflado ¡No flotaré! (brujo y culpable sería).
Sin más preámbulos, dejo dos pares de artículos del código de Hammurabi para que ustedes mismos los comparen con alguno –misericordioso- en la biblia… ¡Ah! Y, el prólogo con que una piedra basáltica negra lo presenta, con “foto”, lo hace ver recibiendo dos objetos que representan poder y reinado, de manos de una “deidad” usada en su tiempo. De modo que las leyes, en muchas culturas, tienen procedencia divina (no terrena):

1. Si un señor acusa a (otro) señor y presenta contra él denuncia de homicidio, pero no la puede probar, su acusador será castigado con la muerte.

2. Si un señor imputa a (otro) señor prácticas de brujería, pero no las puede probar, el acusado de brujería irá al río (y) deberá arrojarse al río. Si el río (logra) arrastrarlo, su acusador le arrebatará su hacienda. (Pero) si este señor ha sido purificado por el río saliendo (de él) sano y salvo, el que le imputó de maniobras de brujería será castigado con la muerte (y) el que se arrojó al río arrebatará la hacienda de su acusador.
3. Si un señor aparece en un proceso para (presentar) un falso testimonio y no puede probar la palabra que ha dicho, si el proceso es un proceso capital tal señor será castigado con la muerte.

4. Si se presenta para testimoniar (en falso, en un proceso) de grano o plata, sufrirá en su totalidad la pena de este proceso.”

¡Uff! Acá todo se resolvía con la muerte. ¡Claro! En un gobierno centralizado (en todo centralismo dictatorial o monárquico) es más económico matar que mantener a la gente presa o sometida a régimen de presentaciones, particularmente, porque ello incrementaría la burocracia y el gasto público del Estado ¡Lo que no beneficia al gobernante ni a los pueblos! (El pueblo pagaría más impuestos, y el gobernante usaría menos riqueza en provecho propio) ¡Fin de la clase de economía!

El código Hammurabi no involucra el factor divino -siempre- en esas decisiones capitales y radicales, pero, si comparamos cómo Moisés resuelve esos casos “legales”, vemos que Moisés no siempre fue el juez –ni el centro ni el dios- que ejecutó el decreto de ley (no centralizó ese poder ni se asió a ese liderazgo) que nombró subalternos (al sacerdote Aarón, su hermano) y jueces de entre los ancianos [separación de poderes “políticos” interdependientes] y, que los casos muy particulares de “ley” (espiritual o muy ético-moral) sí fueron atendidos por él (como Magistrado de la Corte Suprema del Desierto). ¡Eso era crear conciencia nacional! (donde había otra civilidad: Idolátrica, por cierto). ¿No era Faraón visto como un dios? (Lean la biblia, y entiendan esa partecita).

Si en todo Oriente estuvo vigente aquello de “Ojo por ojo y diente por diente” o ¡Muerte por muerte! En Israel hubo ciudades de Refugio, mostrando esa misericordia que otros pueblos –paganos- no siempre tuvieron. Por extensión, por analogía, puedo ver que, desde el mismo Edén, la misericordia y el lugar de Refugio (no de condonación, sino de arrepentimiento) puede verse desde el Génesis cuando Una Condena Capital (la muerte) es sustituida por una pena temporal: Echándoles fuera del Paraíso, a otro lugar, en destierro (por el yerro).

Adán y Eva fueron echados fuera, a una tierra desconocida, no necesariamente desértica, donde “con sudor se ganará el pan” (Gén. 3:19). En lugar de matarlos –Le desobedecieron- les maldijo y les dio otra pena (dolorosa) aunque más llevadera que la muerte (Gén. 2:17) ¿Será por eso que yo no disfruto los beneficios de Su presencia? ¡Así es! Estoy pagando mi pena con privaciones de la Verdadera Vida (en lugar de estar muerto por mis pecados mortales).

Hammurabi, al igual que otros pueblos bárbaros o paganos, mataba (y echaba en el infierno) mas, la ley de Moisés, procura la paz de la restauración (o reconciliación) mediante la:
  • Sustitución (Una víctima por otra, que moría. Una pena por otra, que dolía)
  • Retribución (Un pago –aumentado- por el castigo merecido)
  • Remisión (Una intermediación espiritual y dialéctica, entre Dios y el culpable ó, entre el Juez, el culpable, y la víctima de la falta, que se cancelaba, pagaba o remitía, según un acuerdo negociable o espiritual) ¡Como esos casos de celos! (Núm 5:15)
  • Muerte (solución terminal).

La privación

Adán y Eva pudieron morir inmediatamente. Sus espíritus pudieron morir al momento en que tomaron la fruta y la comieron y, en todo caso, si eso hubiera sido en el acto, la que debió morir (únicamente) fue Eva ¡De ipso facto! Sin embargo, de haber sido así, ninguna de ambas almas hubiera sufrido lo que es la privación de dos cosas: La Verdadera Vida (que está en la presencia frecuente de Dios) ni el entender qué es una existencia que se degrada –paulatinamente- hacia la muerte (en el polvo).

Pena sustitutiva

La analogía que quise demostrar (arriba) con las Ciudades de Refugio y la Sustitución de condena sigue vigente. Caín pudo ser matado en el acto, pudo ser eliminado por asesina a Abel y, en lugar de eso, su pena fue mayor que morir, porque en ese destierro –también- debía aguantar el oprobio de la pena agravada con una tierra que produciría cada vez menos, lo que no le permitiría asentarse, definitivamente en algún lugar y, de allí, que estuviera condenado a una suerte de nomadismo ¡Como de alma en pena! Y nadie le mataría: “…Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.” (Gén 4:15) Hay quienes opinan que eso fue una “señal de protección” pero –de serlo- ¿Para qué proteger a quien mató a su hermano de sangre? No sería lógico, incoherente, “proteger” a quien merece mayor castigo. Caín, al igual que Adán y Eva, sufrió una pena mayor que morir. ¿Qué tal que, morir, de veras cueste esa eternidad infernal que Jesús relata? ¡No lo sé! Pero, si la pena sustitutiva de estar lejos de la presencia –directa- del Creador es parte de mi condena temporal, Dios me ha dado este lugar transitorio como una Ciudad de Refugio.

Contrario al código de Hammurabi, leyes que no parecen tener misericordia, los Mandamientos de Iahveh sí muestran la parte “blanda” de Quien –en el fondo- es Justo. Veamos esta porción de los 613 mandamientos:

“…y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo.” (Núm. 35:25)

Si trato de establecer analogías con un judío, quizá podría decir que Jesús (Yahshua) es ese sacerdote y que –incluso los paganos- tenemos acceso a la ciudad santa donde more el pueblo de Dios, al momento en que el Sumo Sacerdote muera y, para el caso del Cristianismo catolizado, Jesucristo fungió de Sumo Sacerdote (Heb 5:5-6) en el orden de Melquisedec (Salmos 110:4), al tiempo que Israel –a su vez- tenía a Moisés por Sumo Sacerdote y Profeta (junto a su hermano Aarón) pues, mientras Jesús vivió –dicen el Evangelio- Dios moraba espiritualmente en el templo del Cuerpo de Su Hijo:Yo y el Padre uno somos.” (Juan 10:30) y, al morir –físicamente- en la cruz, al separarse Su espíritu de ese cuerpo, Dios –también- Se había separado antes de ese Templo humano, al momento en que Jesús gritó: “¡Dios mío! ¡Dios mío! Por qué me has abandonado” (Mar 15:34). Haciendo clara alusión pictórica al Salmo 22 donde Éste veía no sólo a quienes se burlaron de Él –meneando sus cabezas- sino a Sus verdugos y, al mismo tiempo, poco antes o después, El Espíritu Santo de Dios abandonaba (Jn 2:21) esa morada –PERECEDERA y humana- del mismo modo como el Espíritu Santo de Dios (por otra parte) abandonó el lugar que visitaba en el Lugar Santísimo, rasgando el velamen de ese Santuario Terrenal temporal (Mar 15:38) en el humanamente moramos ¡Él lo ha hecho varias veces! Porque Dios no habita, a plenitud, en moradas hechas de hombre.

Analogías comparativas

La Ciudad de Refugio mencionada en la Toráh que Moisés escribió no es mejor que Aquella en la que se tienen todos los goces de vivir en la presencia de Dios, en armonía con la naturaleza y los hombres. La Ciudad de Refugio no representa a Jerusalén ni a la Tierra Prometida, sino a un lugar temporal que se ocupa incómodamente, privado de la presencia de seres queridos, de una buena economía, de suficiencia de cosas:
a) Hasta la muerte del Sumo Sacerdote (Núm. 35:25).
b) Hasta la muerte del transgresor de la Ley (Tú o Yo).
c) Hasta que la falta sea justificada, anulada y cancelada como deuda (Acá entra el asunto de la misericordia de Dios y la muerte de Jesucristo)

¡Pardiez!

Moisés no pudo escribir la Biblia solo (sin inspiración divina). Y, además, no podía tener una computadora para establecer esta clase de estudios o analogías comparativas como yo, o nadie más. ¡Él trabajo con las uñas! (pero muy bien inspirado) ¡No en filosofías! Por cierto.

Acerquémonos, un poco, al aspecto de la misericordia (que no aparece mono teísticamente en el código de Hammurabi: Excepto para ayudar viudas, niños y menesterosos).

“…y después que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.” (Núm. 35:28) ¡Bien! Ello podía privarme de mis bienes y de los míos más de 40 o 20 años (sin matarme). Luego que muera el “representante de Dios” -como israelita- tengo opción a volver a los míos y mis posesiones. ¡Eso es justo! [Hammurabi no dá opción al RESCATE, luego de 3 años de haberme alejado o expatriado]. Vivir en las Ciudades de Refugio era como vivir con gente que no quiero (que tampoco se quiere) a consecuencia de un accidente o acto fortuito ¡Lo asumo!

¿Han leído la historia de José, el hijo de Jacob, criado de Potifar? La cárcel le sirvió para ser el 2do de Egipto… Yo no creo la historia de Job (Dios no ha de ser así).

Las Ciudades de Refugio fueron varias y, en tierra de Israel: Hebrón, Siquem, Golán, Beestera, Cedes y otras (Núm. 35:13); pero no voy a perder tiempo estudiando eso. ¿Es ésta -nuestra existencia actual- un lugar de Refugio? ¿Eres homicida? (Núm. 35:11) Yo he querido matar a muchos y, sin embargo, Caín no tuvo una ciudad “de refugio” definitivo. ¿Me siguen en esa analogía?
Hoy estamos asentados, de alguna forma, entremezclados en una ciudad o pueblo “de refugio”, viviendo un mundo transitorio; sólo que rodeados de asesinos, mentirosos, impíos, groseros, etc. Y desearíamos vivir en una ciudad mejor, con gente mejor: En la Tierra Prometida ¿Quizá? Sin hambre, ni dolor, ni carestías ni penas.

¿Ha muerto el sacerdote de tu vida? ¿Hay otro en Su lugar?

Restitución y Remisión

La Restitución y la Remisión de la que hablé (arriba) la practicó Israel al salir de Egipto en la Pascua, donde muchos primogénitos murieron: Murieron muchos corderos y fueron liberados muchos esclavos. Muere el animal, y sale libre el hombre (no la Bestia).

Una víctima inocente lo sustituyó en la muerte que merecían otros. Debían morir los culpables y, antes de morir los que tenían sus culpas en Egipto, los machos de esas ovejas, murieron: Un cordero por cada familia (cuando menos). ¡Una vida joven por otra vida joven! Tal como La Ley lo dice (Éxo. 21:23-24; Deut. 19:21) y, Hammurabi lo sustenta.

(Tengo ganas de circuncidarme para entrar en ese Pacto de Bendición).

Egipto experimentó el dolor de perder lo más tierno que quería, no sólo a sus niños, sino a los primogénitos varones de los adultos y sus animales primerizos.

Otra analogía comparada

Metafóricamente, si Dios experimentó en Su Espíritu Santo el dolor de la muerte en el cuerpo de Su Hijo, si Dios experimentó el castigo que había proferido sobre la humanidad –desde el Edén- a través del cuerpo de Su Hijo y, a la vez, Su Hijo experimentó -la muerte como tal- bajando al Infierno, a la morada de los demonios, en Su cuerpo humano y, aunque suene redundante, consciente de Su propia consciencia humana, terrenal y espiritual… ¡La muerte no es cualquier cosa! Ella no parece sólo la separación del Alma de este cuerpo mortal (creo en la dualidad humana, no en la Trinidad).

En mi miopía terrena, puedo ver algo nuevo que no entendía (siendo cómodamente “cristiano”). ¡Dios es Dios de Pactos!
Puedo imaginar que, el Cristianismo, es un lugar de transición –de refugio- hacia La Fuente Original, en el judaísmo (puedo imaginar lo contrario, desde el judaísmo hacia el Mesianismo Cristiano) pero, entendiendo que sólo hay Un Dios y que, tal vez, sólo Jesucristo es el Mesías (el Camino temporal) y –cognoscitivamente- no lo sé.

Necesito vivirlo: Visceral y mentalmente.

Puede ser que, la fe recibida –de segunda y enésima mano- a través del Cristianismo nos lleve a cualquiera de los Dos pactos, los Dos Testamentos o ¡a ambos! Lutero era Católico, y se hizo Protestante. Joseph Milik era sacerdote de Roma y, por alguna razón de sus descubrimientos en Israel (Mar Muerto), dejó la sotana, se casó, y de dejó el falso Catolicismo que impide a los hombres casarse o a renunciar a la verdad VISCERAL que sus convicciones NATURALES y biológicas no defienden. Hasta el Sumo Sacerdote de los Levitas debía casarse con una mujer virgen (Lev. 21:13). ¿Es el papa más santo que el Santo de Israel? De allí que yo no crea en esa clase de ecumenismo. Más convendría acercar un judío -al protestantismo- que estrecharlo en lazos con los idólatras: Y esa es la razón por la que Moisés y Josué atacaron a los pisatarios de La Tierra Prometida y, extrapolando un poco la historia apocalíptica, eso parece ser lo que vendrá cuando Gog y Magog pongan al mundo en guerra contra Israel, pero de manera inversa. (Eze 38:14-18; Eze_39:6)

¡Hmm! De acuerdo a lo que investigo, representan a los de Turquía-Irán-Armenia (Indo-Hititas). ¡Sabrá Dios! Y creo que ya eso ha pasado. ¿Las historias se repiten?

¿Padeció la muerte el Creador?

Si Dios sufrió (experimentó) la muerte de Su Hijo –no estoy diciendo que Dios sea Jesucristo- sino que, espiritualmente Él pudo padecer el sufrimiento de Su Hijo, como Padre y como Espíritu que habitó en un cuerpo humano -a nivel de religión o filosofía empírica- Dios pudo conocer el aciago conocimiento de lo que nunca había “vivido” siendo Dios (nunca fue hombre).

Probable analogía.

Para establecer una posible relación de un espíritu conviviendo con otro Espíritu, citaré la referencia aquella donde Jesús exorcizó a un hombre poseído de una legión de demonios (Lucas 8:30). Si una legión de demonios puede entrar al cuerpo de un hombre, en una mujer, también es posible y, por pueril que parezca, dos relatos hablan que una mujer tuvo varios: Marcos 16:9 y Lucas 8:2 ¿Es difícil que Dios habite entre los hombres, en su dimensión espiritual? No lo dudo y, aunque nunca había visto “estrellas” viajeras como la del cuento navideño de Belén, hacen casi 5 años, junto a una mujer que fue mi pareja, una noche en que orábamos por una señal divina (de Dios), vimos dos “estrellas” en movimiento que se acercaron en línea recta, pareció que se juntaron en el espacio del aire y, al cabo de pocos minutos, una de ellas se separó de la otra… De la misma manera en que Mónica y yo vivimos juntos, menos de un año, a punto de casarnos.

Ese velo roto (Luc. 23:44-45) significó algo más que una metáfora alegórica de una ruptura de tejidos cósmicos, humanos y textiles. Yo sí creo que se rompió el Antiguo Pacto, para entrar en el rigor del Nuevo.

(Sigo pensando en el pacto de la circuncisión) ¿Me hablará Dios?

Inquieto por descubrir la verdad, incómodo porque mi conciencia recrimina le conceda atenciones, me puse a investigar en Encarta y, lo que había leído en una enciclopedia (en otro idioma) coincide en lo que acabo de leer en español:

El Pentateuco

Según la tradición judeo-cristiana Moisés fue el autor del Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia. Sin embargo, tal aseveración no aparece en ninguno de estos libros. La tradición tiene su origen en la forma en que son denominados por los hebreos, libros de Moisés, aunque con ello quisiesen significar relativos a Moisés. Ya en la edad media, los eruditos judíos reconocieron que existía un problema con la tradición: Deuteronomio (el último libro del Pentateuco) relata la muerte de Moisés. En realidad, los libros son obras compuestas por autores anónimos. Sobre la base de numerosas copias y repeticiones, incluyendo dos designaciones diferentes para la deidad [Jehová vs Elohim], dos relatos separados de la creación, dos historias entrelazadas del diluvio [La versión del diluvio “mesopotámica” es politeísta, y pudo haberse adaptado al monoteísmo judío], dos versiones de las plagas de Egipto y muchas otras pruebas, los especialistas modernos han llegado a la conclusión de que los escritores del Pentateuco utilizaron varias fuentes distintas, cada una de un escritor y de un periodo diferentes.
Las [4] fuentes difieren en su vocabulario, estilo literario y perspectiva teológica. La más antigua es la Jehovística o Yahvista (J, porque utiliza el nombre divino Jahvé, transcrito también como Jehová, o Yahvé), que por lo general suele datarse entre los siglos X o IX a.C. La segunda es la Elohísta (E, porque utiliza el nombre general de Elohím para designar a Dios), y suele situarse en el siglo VIII a.C. A continuación está la Deuteronómica (D, limitada al Deuteronomio y a unos pocos pasajes de otros libros), de finales del siglo VII a.C. [También la denominan Código Deuteronómico]. La última es la Sacerdotal (P, de ‘priest’, sacerdote en inglés, por su énfasis en la ley cultica y en los asuntos sacerdotales), situada en los siglos VI o V a.C. [También la denominan Código Sacerdotal]. J incluye una reseña narrativa completa desde la creación hasta la conquista de Canaán por Israel. E ya no es una narración completa, si es que alguna vez lo fue; su material más antiguo se remonta a Abraham. P se concentra en la alianza y en la revelación de la ley en el monte Sinaí, aunque sitúa ambos elementos dentro de una narración que se inicia en la creación.
Ninguno de los autores de estos documentos, si es que fueron individuos y no grupos, fue un autor creativo en el sentido moderno del término. Más bien trabajaron como editores que recopilaron, organizaron e interpretaron tradiciones más antiguas, tanto orales como escritas. En consecuencia, la mayor parte del contenido de las fuentes es mucho más antiguo que las propias fuentes. Algunos de los materiales escritos más antiguos son pasajes extraídos de obras poéticas como Paso del Mar (Éx. 15), y parte del material legal tiene su origen en antiguos códigos. Una opinión reciente sugiere que los relatos individuales del Pentateuco fueron compilados bajo un epígrafe que aludía a diversas temáticas trascendentales (la promesa a los patriarcas, el éxodo, la travesía del desierto, Sinaí y la conquista de la Tierra Prometida), adquiriendo su forma básica en torno al 1100 a.C. En cualquier caso, el relato de las raíces de Israel se conformó en y bajo la influencia de la comunidad de la fe.
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¡Diantres!

Intuía que algo estaba mal y, en medio de mi empirismo ignorante, hallo muchas otras personas sintiendo o comprendiendo ese vacío que necesita la presencia (o aparición) del “Responsable” distante (y silente).

Es fácil llamarnos apóstatas y herejes pero, si todo ha de creerse sin establecer referencias en la vivencia, en lo que nos dice la mente, somos sólo títeres de planes ajenos. ¿No intuía yo una fe venida de enésima mano?

Si buscase en el Popol Vuh de mi escuela, mucho de lo cosmogónico, creacionista o diluviano podría aparecer en esa mitología “meso-americana” (ya ni sé de dónde vino la fábula del origen del mundo) pero “la americana” se dice fue redactada en 1550, de modo que es una versión copiada del Oriente, quizá tanto como la de Chilám Balam ¿Analogías etimológicas? Las hay y, a nivel etnológico, podría probar no sólo vínculos lingüísticos, sino místicos: “Balam” significa jaguar o brujo y es nombre de familia. Y, fonética y etimológicamente son afines.

El “origen” del mundo, explicado a los ojos del que nada ha visto, como un niño, sólo duele cuando éste se cree las mentiras como aquellas historietas navideñas, los regalos de Noel, los reyes magos y –de repente- llega el día que descubres que fueron tus padres los que te engañaron y –por otro lado- te compraron o manipularon la inocencia de tu credulidad ¡dándote regalos!... Para verte crecer.

Creer todo de la biblia –como venido e inspirado de Dios- se asemeja mucho a la situación que te congrega a la vida de alguna iglesia local, a aquellos que llamas hermanos y, de un momento a otro, descubres que fuiste demasiado crédulo, que el Génesis bíblico pudo haber sido una modificación literaria del poema de Gilgamesh (c. 1500 a.C.) que, dentro de sí, tiene analogías “bíblicas”: La camaradería de David y Jonatán, la serpiente que roba la planta que Gilgamesh buscó en el mar –la ambición por la eternidad- el paralelismo diluviano, etc., donde copistas compiladores no dieron el debido reconocimiento a la cultura Mesopotámica (pueblo que deportó e “importó” vasallos desde Israel) aunque -en otros casos- el nomadismo de esa gente fue la raíz patriarcal de Aram, desde su padre, Sem.

¿Cómo se explica -la dualidad- de Alguien quien quiera adoración, amor obediente, respeto leal, etc., sea castigador, vengativo y, a la vez, sea distante (o indiferente) de quienes parece ignorar por años, décadas o siglos? Sólo pensar ese silencio de 400 en Egipto, para luego procurar auto exaltación (o tardío reconocimiento) es como esperar que mis hijos me digan “papá” cuando yo no los crié en su infancia, ni en la adolescencia y, cuando fueron ya adultos, vine yo “para abrazarlos” o “besuquearlos” al volver de mi distanciamiento... Pero moralizando con el deber ser (que yo no lo hice, por desvincularme).

Si uno observa los estudios psicológicos y los videos con los que se determinan la naturaleza y el enganche de las sectas y nuevos cultos -al rato- uno termina entendiendo que, las religiones “mayoritarias” no siempre fueron tan antiguas ni originales y, en sus inicios, también fueron considerados cultos heréticos, viles, salidos de apostasías contra la religión o culto que tuviese predomino difusivo o vigencia local. De hecho, esa es una de las razones por la que los romanos vieron con malos ojos al Cristianismo pues, en su mente helenista y pagana, la moralidad que Jesucristo trató de re-introducir en el pueblo judío (que lo rechazó como Mesías) era otra desviación de las buenas costumbres: Los judíos eran mayoría respecto a la “secta” de los nazarenos pero –a su vez- los paganos/gentiles eran mayoría respecto a los judíos (de allí que fueran un pueblo subyugado al Imperio de turno). ¡La religión es otra forma de dominación mental! Y que lo diga el expansionismo Cristianismo, pues, si las armas dominaban los cuerpos por la fuerza; los temores y el pavor de castigos “eternos” que trascendían lo terreno, dominaban la voluntad, obnubilando y subyugaban la mente limitada o impedida.
Una vez se lea sobre cultura universal y se descubra la difusión global de esas ideas diluvianas y “bíblicas” -en gentes de distintas etnias, lenguas y geografías- se comprenderá no sólo la propagación demográfica humana, sino afinidad filológicas y etimológica universalizada, tal como vemos parecidos arquitectónicos en las pirámides de Egipto, en los pueblos aztecas, o en aquellos que construyeron zigurats en China, al estilo Sumerio: El conocimiento, los temores y las ideas -también- viajan con el hombre (de modo que se roban las licencias y “patentes” de invención).

Para concluir esta disertación de razones que dificultan creer (ciegamente) en una fe de enésima mano, quisiera retomar algunas palabras que transcribí –en la 1ra página- para dejar la reflexión moralizante:

“…Los seguidores de Cristo deben manifestar, a través de su conducta y sus relaciones, que están reconciliados con Dios. La vinculación inseparable entre la creencia religiosa y una conducta ética y moral.

Se entendía que todos esos factores tenían un origen común en Dios, quién espera que Su propia lealtad sea correspondida con la lealtad de quienes se han reconciliado con Él como familia...

¿No debe –Él- más lealtad a lo que se ha dicho en Su nombre?

¿No debería Él asumir la responsabilidad de lo que se ha dicho “bíblicamente” resultando ser mentira?

Luego que descubrí que la celebración de la navidad es resultado del sincretismo de varias tradiciones paganas… ¿Miento a mis hijos o a los ajenos?

Soy leal a lo que así como verdad, no a las mentiras; aunque: “No es difícil creer cuando se ignora la verdad que tu experiencia refuta.” (A. Toro)

Razón concedo al que dijo: “Maldito el varón que confía en el hombre… y su corazón se aparta de Jehová. ” (Jer. 17:5)



10/12/2016 2:34

Argumentos contra una fe venida de enésima mano.


Parte Cuatro. (12/12/2016)

¡Hmm! No olvidaré aquella bonita frase que se me ocurrió… He de transcribirla acá, antes que la olvide por corolario:

No es difícil creer cuando se ignora la verdad que tu experiencia refuta.” 
                                                                 (A. Toro) (22/11/2016)

La Apostasía

El profeta Jeremías escribió: “Maldito el hombre que confía en el hombre… y su corazón se aparta de Jehová.” (Jer. 17:5) ¿Lo dice Dios o un reformador de la fe? ¡Vaya! Ambos segmentos de esta frase hablan de apostatar: Una apartándose de Dios; la otra, negando el amor filial, renegando del ápice de fe que pudiera expresar por cualquier miembro de la humanidad. ¿Cómo conozco a Dios si maldigo a Su última criatura? (porque hay más animales)

¿Debe traicionar el hombre lo que intrínsecamente ha conocido -social y psicológicamente- como parte de su experiencia de vida? Es cierto que no debo confiar totalmente en mis juicios (y menos en las palabras de ajenos que no conozco personal ni plenamente) pero ¿Debo olvidar experiencias previas -buenas y malas- y obviarlas por lo incómodo de ciertas circunstancias aciagas que me desfavorecen? ¿Cómo sé yo que estoy confiando bien en Dios cuando me subo a un avión cuyo mantenimiento lo hacen exclusivamente los hombres, y no el Altísimo personalmente? ¡Hmm! ¿Me aparto de la buena fe (en los hombres) cuando insisto -diligentemente- en hablar con el mecánico de la aeronave para certificar que sí, en efecto, realizó una completa revisión del avión que voy a abordar? Sería paranoico vivir así. Nadie permitiría que –un obsesivo de la seguridad- se acercara al personal técnico de una aerolínea para hacer ese tipo de investigaciones: Vivimos en un mundo donde, unos y otros, necesitamos confiar, y ello no nos maldice, aunque estemos apartados de Dios. Yo no debo abandonar la universidad porque todos allí no crean la teoría Creacionista y, tampoco, debo volverme un apóstata de sus doctrinas académicas, por el simple hecho de que ellos crean en la Evolución y yo piense distinto.

Hace más de 30 años entré al cuarto de un profesor universitario y, para sorpresa de mis ojos, en su closet, descubrí que él conservaba sus títulos académicos tirados en el suelo, como si fueran viejos zapatos y, la verdad, en un modo lo son, porque sirven para caminar en la vida económica, para hallar un empleo y, por otro lado, para aprender de nuestras experiencias y DEL CONOCIMIENTO AJENO. Si yo leo y estudio un libro, si me enseña otra u otro, en más de un aspecto, estoy confiando en lo que me enseñan con sus palabras, sus ejemplos, sus consejos ¿soy maldito por confiar a quien me da su guía o su mano? Y, al hacerlo ¿de qué modo me alejo de Dios si no lo veo ni lo oigo? ¡Ah! Pero, quien quiera que diga “maldito el que confía en el hombre…” ¿No es hombre o mujer también? ¡A ese sí le debo creer? ¡Pamplinas! La biblia fue escrita y publicada por hombres y para hombres. El día que comience a OÍR la voz de Dios, el día que todos comencemos a escucharle con los oídos y con el corazón… ¡Todo cambiará! (y es mi deseo que todo nuestro mundo cambie para un bien superior, y colectivo)

Estoy observando una percepción distinta de cosas (religiosas) y, lo que conocí de ellas con la escuela de la tendencia helenista/romana –no judía- me está haciendo sentir que fui engañado o manipulado como todo católico y, sin embargo, sigo teniendo algo de confianza en la biblia, aunque ya no la escribo con mayúsculas.

Para determinar qué consuelo nos suple leer todo un libro religioso (como el de Jeremías) quizá, convenga saltar a lo que supuestamente dijo el Señor Jesús sobre la fe que mueve montañas (no lo vi mover ninguna)

  • ¿Caminó Pedro sobre las aguas? (Mat 14:29) ¿Dudó el pescador -como lo asegura Jesús- o más bien falló Él (Mateo 14:31) ante la aprensión confusa de quien antes no había hecho tal cosa, ni en sueños? ¡Vaya duda razonable la de Pedro!
  • ¿Cuántas montañas -e higueras- secaron los discípulos? (Mat 21:21)
  • “¿Hallará fe el Hijo del hombre cuando vuelva?” (Luc. 18:8) ¡De Dios depende! (también).
No tengo formas de atinar a lo que el Señor Jesús haya hablado en privado con Sus asistentes, no sé qué les enseñó –y no se publicó- y menos sé de lo que haya adiestrado a Sus tres predilectos en secreto pero, en cuestión de apegos y predilecciones -a la final- creo que Dios no manda, y soy de la opinión que ni el amor ni el amistad se ruegan. Sin embargo, ¿Quién ha secado el pétalo de una flor por desalentarse, tras varios intentos fallidos?

Los afectos debían ser recíprocos o constantes.

De dondequiera venga, el amor aspira –tácitamente- a la reciprocidad, complementariedad mutua. Nadie que no esté enteramente contento en una relación, sea la que sea, permanecerá tranquilo hasta no subir otro escalón o piso. Si tú me das lo que yo esperaba o buscaba, si yo te retribuyo con lo que anhelas en tus expectativas, puede decirse que andamos o seguiremos juntos por un buen tiempo y, dentro de cualquier relación o vínculo, cuando no hay esa llenura, cualquiera de las partes irá a otra situación o contingencia, sea en el trabajo, sea entre amantes e, incluso, en materias de fe o creencias.

No es raro que, en materias de política o religión, cuando una de las partes (o ambas) están insatisfechas, hay rupturas, separaciones como divorcios, y se emigra a otra situación de concordancia tendiente a la reciprocidad: El catolicismo ni el cristianismo protestante llenaron mis expectativas viscerales o personales.

Puede que el rey Saúl haya seguido buscando a Dios por adicción y dependencia religiosa (1Sam 9:18; 1Sam 28:6) a través de una espiritista (1Sam 28:7; 1Sa_28:15). ¿No es conspicuo todo eso? Alguien que tuvo acceso mediatizado a Dios –si es que puedo confiar a lo que dice la Escritura- dice que perdió tal privilegio: “Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños…” Yo no sé buscarlo, sino de esta forma en que recrimino ¡También lo hago por la humanidad que no le oye ni le ve! Jamás usaría el espirismo como medio “alternativo” porque no lo es (Deut 18:10) y jamás lo intentaría. Mucho menos –con la idea sensata- de no conocer el tierno aliento del timbre de Su voz ecoica, temible (Deut 10:17) y desconocida, si no sé oírlo.

Deduzco, en virtud a lo que entiendo de lo leído en la biblia, que necesito de mediación sacerdotal para llegar a Él (no sólo por oficio de hombres, sino –también- por la mediación de la fe en Jesús de Nazaret). ¡Ok! Está bien, siempre que eso no signifique que deba creer que Cristo es Dios, también. ¿Lo es? ¡No lo creo! Y, todo el A.T. (y N.T.) me dice que sólo hay un DIOS y no hay otro fuera de Él (Éxo 9:14; Deut 4:35, 39; Deut 6:4; Juan 17:3; Mar 12:32; Rom 3:30; Stg 2:19)

El dios bíblico no es visualmente accesible ni verificablemente omnipresente u omnisciente. Estoy aquí y ¡No me lee! (pese a lo que otros y otras digan).

El relato bíblico cuenta que Moisés sí vio “la gloria de Dios” (Éxo 34:6) y, mientas ésta iba pasando ante esos ojos, Moisés declaró con su boca –de iniciativa propia- estas palabras (insertas varias veces luego, en algún otro momento) en el contexto mismo de la amplificación de Los 10 Mandamientos (y son más de 600 mandamientos) no sólo son los incumplidos diez: “…que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.”(Éxo 34:7) [Compárese con Éxo. 20:5 y Deut. 5:9].

Esa misma tónica exagerada –que refleja parcialidad y favoritismo- se repite en media docena de versículos a lo largo del Pentateuco, tal como lo demuestro en éste, que reproduzco: “Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda Su pacto y Su misericordia hasta mil generaciones con aquéllos que Lo aman y guardan Sus mandamientos.” (Deut. 7:9). Sin embargo, esa parcialidad fue abrogada -subsecuentemente- por los compiladores y transcriptores bíblicos en un par de libros (Ezequiel 18:2-20 y Jeremías 31:29-30) diciendo: “Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.” (Deut 24:16) y “Yo raeré de mi libro al que peque contra mí” (Éxo 32:33) ¡Lo que sí tiene peso de justicia imparcial textual! Y, la alteración de eso, demuestra la inserción de interpolaciones, bien sean del autor original (autores anónimos) o de los sucesivos revisores de la obra escritural, pero, paradójicamente y repugnantemente contradictorio, me resulta leer que, cuando el arca del Pacto amagó caerse al suelo, ese Dios que dice “salvar vidas por amor de Su nombre” (Salmos 106:8) por mil generaciones o “ser amoroso y misericordioso” (Éxo 22:27; Deut. 4:31) resultó vehemente e incongruentemente airado porque unas manos de hombre, insulsamente bien intencionadas, intentaron detener la posible caída del arca al suelo, y ese hombre atento a un riesgo, resultó muerto al ser herido por ese “dios” que no tiene control de Sus irascibles reacciones (como tampoco nosotros, que matamos y pecamos con impulsiva violencia): “Pero cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió la mano hacia el arca de Dios, y la sostuvo porque los bueyes casi la volcaron. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Uza, y Dios lo hirió allí por su irreverencia; y allí murió junto al arca de Dios.” (2 Samuel 6:6-7). ¿Qué tan atrevido e irreverente es tratar de “proteger un cofre chapado en oro” que no era un ídolo estatuario? ¿No juzga Dios retribuyendo las secretas intenciones del corazón del hombre? ¡Dudo que Uza subestimase a Dios! (Pero no era “dios” lo que cargaban los bueyes, sino un relato inconsistente de quien esperamos el BIEN supremo). ¿Qué sería de Aquel que Moisés ensalzó diciendo: “¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia…”? (Éxo 34:6) Y es allí donde comprendo que, mucho en el Pentateuco, es obra de hombre, y no –necesariamente- una inspiración textual de Dios (si es que alguna vez se dejó ver u oír, para platicar con los humanos).

A mi modo de ver, tal contradicción –psicológica y no teológica- entre “amar” y “castigar” como merecida gratificación de acciones (no de pensamientos) es irreconciliable: Quien ame a su padre o a su amigo no será abofeteado si –aquel- es tratado de ayudar en un momento de tropiezo. ¡Obviamente! Esa clase de relatos fraguados sólo apuntala privilegios de una jerarquía, al estrado “exclusivo” usufructuado por sacerdotes y levitas -¡toda esa clase clerical!- que querría hacerse “ver” especial ante el pueblo que subyugan, por medio de esta clase de instrumentos de dominación y manipulación religiosa. ¿Es así, de veras, Dios? Cuando menos, David –también- se enojó (2 Samuel 6:8). ¡Yo no amaría un dios así! (pero ese relato debe ser inventado).

No intento ni necesito ver a Dios –no me es necesario- pero sí le he buscado (como Le recrimino –ahora- con estos escritos) que he intentado oírle muchas veces, y no le oigo.
Él no es tangible, porque es Espíritu (quizá demasiado Santo para mí) y, al mismo tiempo, no es abiertamente dialéctico con el aliento que necesitamos todos (¿pero sí lo es con “algunos” que Él haya escogido?) y, siendo reprocesado Su mensaje escritural original (si lo hubo) hecho inexacto por la subjetividad de quienes lo compilaron o reprodujeron –ya comenté la parcialidad que ensalzó Moisés en Éxo 34:6- lo que “Su libro” dice (entre otros mensajes no genuinos) me causa una infructuosa duda de lustros, y por ello me retiro de la fe cristiana –que me amenaza con un infierno eterno (Jn 3:18) si no la creo ciegamente- y procedo a buscar a un Dios más personal y accesible. Pues, si he amar algo “con todo el corazón, con todas mis fuerzas y con mi alma y MI MENTE” (Marcos 12:30 y Deut. 6:5) ¿Para qué usar las fuerzas de la mente, si lo busco y no Lo hay? (O no sé hallarlo).

En un apasionante escrito de Jeremías hallo a Alguien quien dice que sí Lo hay, pero llamando a Su pueblo escogido:

Si has de volver, oh Israel, -declara el SEÑOR- vuélvete a Mí. Si quitas de Mi presencia tus abominaciones, y no vacilas, y juras: 'Vive el SEÑOR' En verdad, en juicio y en justicia, Entonces en Él serán bendecidas las naciones, Y en Él se gloriarán.” (Jer 4:1-2)

Pero yo no soy Israel, ni israelita... Y, tal parece, para ser bendecido, es necesario que Israel vuelva primero. ¡Vuelve Israel! Tu bendición bendice a otros pueblos, aunque seamos poco gentiles.

¿Cómo no iba a querer arriesgarse a ser reo de la Inquisición (y enemigo de Roma) más de un traductor que dominase el Latín y el Hebreo, al descubrir semejantes cosas en un libro empolvado que no tuvo antes otra nación? Ser excomulgado por la iglesia Católica era nada comparado a descubrir a ese Dios misterioso que se esconde en letras, en finas narraciones que dan aliento, entremezclándose con historias de una etnia lejana a Occidente y, al mismos tiempo, separados de Su presencia física real.

Analogías del mismo derrotero.

He tenido que consultar un par de libros. No sé qué brújula usar para hallar a Aquel que puede cambiar toda mi vida (y la tuya) de forma definitiva y, leyendo un escrito de la prof. Laura H. Wild (B.A., B.D.)English Translations of the Bible”, éste me llevó a un escrito del Prof. Frederick Carl Eiselen (Ph. D., D.D., LL.D.)The Pentateuch –Its origin and Development” (Ellos, también, han visto las discrepancias transmitidas de enésima mano y buscan la verdad, aún lidiando con ellas). ¿Qué ha dado a origen a las sectas y a las “herejías” que hacen apostatar? La invención de dogmas y doctrinas, donde antes no las había. (Inútil es nombrar la lista de las inquisitivas divisiones que ha causado la iglesia Católica con sus estériles concilios y repetidas excomuniones).

  • ¿Salva la gente que va a las congregaciones, o Dios?
  • ¿La verdad la tienen los siervos que dicen obedecer, o Dios?
  • ¿Es Dios poseedor de Sus verdades o quienes dicen tener la mayoría de creyentes en sus iglesias y la fe correcta?

Sigo insistiendo que, bueno sería al mundo la manifestación directa, personal e individualizada de Dios en cada ser antes de volcar Su santa ira: Su revelación y manifestación personal es vital y necesaria y, en Su defecto (Su distante ausencia) la gente Le busca a tientas, por testimonio de segunda o de enésima mano y, de allí, que recurra a otra forma de cultos o experiencias religiosas (como aquella mujer que se vuelve infiel, acostándose con un hombre que no es su legítimo esposo). ¡Santo Dios! Lee estos argumentos. La infidelidad de muchos, el que otros tantos te dejen, también se debe a tu distante y tangible ausencia… “Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así incumplisteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová. Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido Su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.”(Jer 3:20-21)

Mientras escribo en papel, sobre una tabla de madera, sólo tengo el recurso de la idea, el impulso original que pensé debía escribir, sin más mecánica mediación que la tinta y la fuerza de mi mano. Cuando uso mi computadora, compulsiva y necesariamente, tengo la facultad y comodidad de revisar no sólo el presente escrito que transcribo ahora, sino el resultado de los que precedieron, página por página, sucesivamente y, al hacerlo, puedo omitir palabras, discordancias, agregar adjetivos, revisar mi estilo, cambiar palabras por sinónimos, corregir errores de escritura o un equívoco de significados que -cuando escribo mi original en papel- no dedico tanto tiempo a su estudio ni cuidado a detalles estéticos pero, si me conectara a internet -¡es un fenómeno que he observado y describo ahora!- yo podría consultar la obra de otros autores, podría añadir aquí ese material suplementario, esos hipervínculos útiles, más referencias y, tras leer a los autores arriba mencionados –a la prof. Laura y al prof. Eiselen- comprendo que, en parte, algo muy similar sucedió con la Biblia, aunque -deliberada- y bien intencionadamente quizá, se hayan añadido porciones ajenas (obras externas) con piezas literarias, versiones poéticas de otras fuentes, partes con narrativas históricas, líneas interpoladas reorganizadas (repetidas algunas) para completar, cumplimentar y avalar, lo que se pensó debía ser Perfecto (dejando de serlo, desde iniciada la modificación primaria de su original comienzo). ¿Me di a entender? (como decía mi papá).

La biblia pasó de lo autográfico, de lo originario, a una obra colectiva, sucesiva y progresiva y, quien lea a esos autores, confirmará la misma opinión y puedo imaginar lo que dirán los fanáticos de la religión, cuya teosofía cree a ciegas, con poca o nula experiencia personal y tengo un amigo que dice que la Biblia se obedece y se cree sin remilgos… ¡Lo dudo! Y Ella misma, en la evidencia interna del A.T. y N.T., mostraba manifestación de señales que avalaban los escritos o los dichos de sus profetas: Los ángeles que fueron a visitar Sodoma para destruirla, mostraron señales en la casa de Lot; los que profetizaban -lo bueno o lo malo- mostraron de qué lado estaba Dios con ellos; los que escribieron los eventos que sucederían en la vida de Cristo o en los tiempos nuestros, exhibieron la gloria de Quien les pedía hablaran o escribieran para nosotros… ¿Se acortó el brazo de Dios? ¿Se ha entumecido Su pródiga mano? Todavía lo dudo y, está demostrado literaria y científicamente que, la Biblia es –también- palabra (logos) del testimonio de hombres que Le oyeron, e importa mucho la manifestación del Rhema de la Palabra de Dios, en Ella.


Página titular de la traducción de la Biblia King James, impresa en 1611.
He aquí, un esquema de cómo tenemos nuestras versiones castellanas de la Biblia:


Es obvio entender y suponer que, las sucesivas revisiones vinieron a consecuencia de la actualización del lenguaje vernáculo en uso, de posibles errores de interpretación textual, tras verificación de sesgos e inclinaciones denominacionales y personales de compiladores o revisionistas (no eran todas aquellas trabajos de traducción grupales libres de la PERSECUCIÓN de la Iglesia Inquisidora, sino obras clandestinas individuales, casi monásticas) y, que para acercarse al mensaje de los textos “originales” la investigación y la búsqueda de la verdad de investigadores trajo nuevos conocimientos de la lengua original y descubrimientos arqueológicos que nos ayudan a tocar –sustancialmente- la esencia del primario origen Escritural.


El anhelo del Ausente (o distante)

Aunque no soy apasionado lector de lo literario o sacro –ni de ninguna cosa- la clasificación de Delitzsch me llevó a copiar este subtítulo por la forma como él subdivide el anhelo de la esposa por su esposo ausente (Cantar de los Cantares 5:2—6:9) ¡Bravo! Así es, no está visible ni audiblemente cerca, y soy terco para no comparar por analogías bíblicas:

Y tras su hablar salió mi alma.
Lo busqué, y no lo hallé;
Lo llamé, y no me respondió.” (Cantares 5:6)

Pese a sentir la indeseable ausencia del Buscado, no quiero dejar pasar la oportunidad de echar de ver este pequeño error de traducción o interpretación porque, según entiendo, el rubio no tiene el cabello negro, pero, acá la Reina-Valera así lo transcribe y expresa:

Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil. Su cabeza como oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.” (Cnt 5:10-11)

Normalmente uno lee, sin discriminar ni procesar lo que el papel dice, y estoy aprendiendo a tener cuidado de lo que los eruditos observan: Contradicciones como éstas: “Rubio... como oro versusnegros como el cuervo. Eso no es paralelismo poético, sino una anfibología (estoy aprendiendo) ;)

De fragmentos –incompletos y mutilados- como éste (abajo) se reconstruyó lo que tenemos -hoy- por una biblia completa:


Papiro Nash, del II a. de C. (c. 150) con los 10 mandamientos. (Cortesía del archivo de la Enciclopedia Judaica, Jerusalén)

De estas letras semíticas (abajo) la mano de un indeterminado número de hombres, transcribieron las Escrituras, hasta hoy.

De Davoes-Mitchel, Student´s Hebrew Lexicon.
Pero nada de esto me señala -o indica- dónde me entrevisto con el Creador. Todo apunta a las excelencias de ese ser Superior que las palabras aplauden, alaban, ensalzan y adoran (o traicionan) pero nada me enseña cómo encaminarme a un personal encuentro, como tampoco la multitud que Lo anota en sus especulaciones teosóficas conoce el camino del re-encuentro personal, directo y verdadero. ¿Es Jesús, sin Jesús? (Juan 14:6).

Look at me, God!
Turn Your face down here!
And see the faces of the people who feel this missed.

Si Él es quien dice ser, no tiene caso hablar de Sus excelencias, sino de Su ausencia, de nuestras miserias o necesidades humanas o ¿Sólo de la mías?

Enojo o celo intervencionista.

Paradójicamente, también, luego de 400 de distante silencio, aún cuando “predijo” a Abram que su descendencia serviría a otra nación y saldría librada con bienes (Gén 15:13-14) luego mostró Su intervencionismo tardío. ¿Cómo no se iban a alejar de Él? ¡Una relación vinculante no se mantiene en las distancias ni en las ausencias! Este burro (Éxo 13:13, Éxo 23:5; Deut 2:4) de orejas cortas, sabe que el amor ni la amistad han de mendigarse y, en mi caso, opté por humillarme y publicar mis sentimientos con palabras sinceras –recriminantes- pues, en “nombre de Dios” se han cometido crímenes, abusos menores y, Su propio Hijo, guardó silencio cuando pudo hablar (Juan 19:10-11; Isa. 53:7). Si tu celo te consume, esa falsa mudez Tuya me causa sentimientos que tropiezan; pero “Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.” (Lam. 3:26).

No dejaste que Caín fuera muerto y pusiste señal, sobre él, para que no lo mataran (no para protegerlo) sino para que sufriera la pena de estar excomulgado y rechazado de tu divina presencia (Gén 4:15) ¡Eso lo sé! Porque así me siento desde hace mucho. Caín sufrió la pena de labrar la tierra en barbarie que se volvía súbitamente estéril, como infecundas son ahora mis palabras. Se hizo reo peregrino de esa improductividad -sin frutos- del constante destierro… ¡Dios! No impongas esa pena sobre mí, ni sobre nadie más. ¿Acaso no sé que el Altísimo no habita en casas ni en tiendas? (Isa 66:1) ¿Que los sacrificios no te han agradado, sino la misericordia y el reconocimiento de Quién Tú Eres? (Oseas 6:6) ¡Dios oye! Y VIVE por siempre, como se puede inferirse de Su justo celo (Deut. 4:28) más sus oídos están prestos a quienes a Él agradan: “Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.” (Salmos 34:15).

¡Sí! Sé que te mostrarás cuando te agrade o llegue ese tiempo (Isa 66:5)

En búsqueda de la verdad –de enésima mano- tu Palabra ha sido escondida para vergüenza y confusión de los que te hemos aborrecido: ¡Maldije tu Nombre!... ¡Tantas veces!

(¡Perdón! ¡Perdón! y perdón)

Aquellos sacrificios “propiciatorios” del A.T., en efecto, eran una especie de soborno sustitutivo del que sí debía realmente morir, en lugar del animal sacrificado. Nunca fueron un pago, sino la dilación de un castigo postergado y todavía pendiente, porque toda la plenitud de la tierra es Tuya (Éxo. 13:2, 13; Deut. 15:19; Éxo. 19:5) y un reo de castigo inmediato no puede darte algo mejor que su propia vida: “Cada uno morirá por su propio pecado” (Dt 24:16; 2 Reyes 14:6; 2 Crón. 25:4).
El sacrificio no es un indulto y -con razón- el mundo marcha así, como si no tuviéramos deudas pendientes de pago mortal ¡Con razón! Unos y otros nos padecemos y nos parecemos… ¡Igual de transgresores!

Soborno Perentorio

Dios no pudo haber acordado con los hombres un soborno dilatorio, simplemente, sabiendo que no teníamos nada de valor con qué pagarle, usó recursos de Su misericordia para no terminar de destruirnos a todos (y lo vamos haciendo nosotros mismos).

Hacemos confesión de boca -pero- nuestros labios, de corazón maldicen. La ley fue más invento de hombre que de Dios y, el precedente estuvo en Abel, que ofreció sus ovejas (Gén 4:4-5) y Caín tuvo envidia, porque su hermano halló gracia divina. ¿Envidio a los que te vieron u oyeron? No es eso lo que busco comprender, en este legado de una fe venida de enésima mano… Aunque no veo el beneficio de creer a lo que me presenta dudas o tropiezos.



Jamás necesitaste comer de los holocaustos y, en todo caso, de allí se servían los sacerdotes y tu pueblo. ¿He de judaizarme para hacer la paz contigo? ¡Te confieso que lo he pensado!... Jesús fue judío, no cristiano.

Bueno sería oír tu susurro al oído. Tu palabra misericordiosa mejor es que la miel, más dulce que el dátil de Oriente. ¡Háblame! Así sea en un solo sueño; sin intermediario, sin intérprete, y claramente.

Dios estaba en Cristo” (2 Cort. 5:19)

Prefiero aplacar tu ira, y ser sanado en “salud”
Sólo envíame la luz, que por entender padezco,
Y sin fuerzas desfallezco, y sin ti no hubo luz.

¡Te mataron en la cruz! cuando a tu hijo crucificaron;
Le escupieron en el rostro, como a ti mismo hicimos,
Y al hacer lo que quisimos, rompiste aquel velo,
Cayendo sangre al suelo, a tu Hijo abandonaste,
Y no lejos te marchaste, cuando a tu Hijo escupimos.

Eras Tú Uno con Él, como Él Uno en ti;
Más yo nunca Te vi, como Aquel que merecías,
Mas fue tu amor un día, clavado en una cruz,
Y así quedó Su luz, con la sangre del Mesías.

Aquel quien fue Tu Templo, vivísimo baluarte,
Murió de tanto amarte, con el salmo en Sus labios (Salmo 22)
En aquel viejo resabio: “Pase de mí esta copa…”
De allí la pieza rota: Saliste de tu Hijo…
Necesaria insistencia.

Prefiero que, antes del necesario final del tiempo de los paganos (gentiles) te manifiestes –como quieras y cuando quieras- para asistirnos en esa transición que debería ser instantánea: Yo solo no doy esos frutos. No tengo los frutos de tu Santo Espíritu y sigo teniendo pensamientos carnales, humanos y pecaminosos (por fortuna, ya me considero viejo y niego de mí mismo).

Desearía una experiencia religiosa que me convenciera tanto como aquellos que no temieron la fiereza de leones, ni la incertidumbre del tránsito lento por los pasillos de la muerte a la verdadera vida. Ya no argumentaré y guardaré silencio ante el escrito de mis argumentos y, por más ruido que haga, no seré correspondido: Conocerte es un regalo, no una obligación.

Ya no te culparé –ni recriminaré- del modo que pensé cuando me pareció que tu mano era lenta para castigar a los que actúan peor que yo… ¡No soy mejor que ellos! (pero tampoco peor).

Quemaré mis notas, destruiré esos comentarios (Tú los sabes) pero ayúdame a transitar hacia el camino de la Reconciliación.

Me ha gustado mucho ver que, cuando menos, muchos te han oído en sueños ¡No les envidio! Ni codicio lo que les diste: Soy lo que soy debido a lo que me permitiste ser: ¡Gracias, Padre Eterno! Sin embargo, a objeto de estudios, es posible haga revisiones a lo que parece Escritural (porque no todo –allí- vino de ti).

Tú hiciste pacto con los que escogiste. Yo no pido pactar, sino ser dirigido a lo que debo hacer: Me pongo en sumisión y abandono mi rebelión, pero, hasta tanto no te oiga, ya sabes cómo pienso... ¡Te esperaré! (Te preferiré accesible y abordable)

La Gran Babilonia no es NY

Por cierto, no dejaré al olvido los crímenes de La Inquisición. Puede que la cristiandad lo olvide pero, sabes que tengo buena memoria. La iglesia CAOS-lica ha hecho más mal que bien a la fe (es mi opinión, claro). El repetido intento por retener su monopolio religioso ha sido visto desde antes que excomulgaran al patriarca Ortodoxo (en 1054) y ahora proceden con ese Ecumenismo acomodaticio que no me inspira confianza hacia el Vaticano… ¡No soy dado a ritos! Además, estos critican el materialismo, sin abandonar sus lujos en Roma. Cierto que ha habido lucro con aquello de las ventas de Indulgencias que criticó Lutero, pero el mismo pillaje protestante existe hasta en el banco del Vaticano. ¡No! ¡No! Esa religiosidad no la quiero. ¿Quiénes son ellos para proclamar que unos son divisivos? Mientras que ellos mismos son sectarios, no sólo en sus Concilios, sino al alejarnos del mismo judaísmo. Pero yo no voy a discutir aspectos de la fe que cada quien asume, a conveniencia y convicción: ¡Católico no soy! (ni creo en sus dogmas).

No sé qué tipo de fuente tuvieron para leer tus mártires para ser esa clase de testigos pero –gracias a ti- no tuvieron que leer la vulgata ni sus catecismos: Ello sería obedecer a un hombre (el papa) y a las tradiciones por los que los fariseos se aliaron con los saduceos y, claramente Pedro y sus hermanos dijeron. “Obedecer a Dios, primero que a los hombres.” (Hch. 5:29) pero religión es religión ¿Salvas Tú o la asamblea de creyentes? ¡Ves porqué es mi celo! (ante esa fe venida de enésima mano) Hay porciones de la Biblia que no fueron manipuladas para reducirnos a la voluntad de sus líderes, políticos y religiosos… Pero Tú tratarás conmigo, del modo que Tú quieras.

Yo no puedo aceptar ese concilio que dijo que el papa es infalible, inerrable ni tampoco que la biblia es perfecta y libre de errores, pues, todo secretario, transcriptor, copista y compilador es humano y, el mismo que ellos consideran el primer papa (Pedro) tuvo una reprensión como si se tratará de la encarnación del mismo Satanás (Marcos 8:33) pero ellos insisten en eso de “si les escuchan a ustedes, me escuchan a mí” (Mateo 10:40, Juan 13:20) ¿Eran los apóstoles idólatras? ¿Se arrodillaban ante hombres, imágenes, estatuas de yeso y toda clase de ídolos hechos de oro, plata o piedras de joyería? ¡No! Pero quien reciba a un idólatra, se hace idólatra… pero Pedro no era Católico, sino judío. Era un “santo” pecador que se examinaba a sí mismo (Luc. 5:8).

Hay escritos donde algunos católicos desprecian a Lutero. Sus escritos relatan lo que se hizo –“en justicia”- contra sus huesos pero, la Inquisición se sigue autodenominando “Santa Inquisición”. Sin embargo, en noviembre del 2016, Ésta confirma acuerdos filiales reconciliatorios negociados con la iglesia Luterana, a sabiendas de tener diferencias irreconciliables, que no van en violento rechazo a la doctrina de la Transustanciación Católica ni la Consustanciación Luterana, sino a la admisión de la ordenación de mujeres “presbíteras” Episcopales y eufemísticamente sodomitas… ¡No me compete la sexualidad de nadie! Pero, si tuviera hijos menores o supiese de enfermedades de transmisión sexual pandémica, tendría cuidado de los lugares a los que vaya a congregarme (lo hago). Es como presumir que yo sea más “santo” que otros, señale sólo a las brujas y homosexuales, y no me importe dormir con lesbianas que usen drogas. ¡Toda enfermedad es igual a otra! (y “…los que están sanos no necesitan de médico.”)

La Gran Babilonia (Apoc. 17: 9) está en unos 108 acres, dentro de la cuidad de Roma, rodeada de unos “cuernos” llamados: Aventino, Caelino, Capitolino, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal. Y ella ha inventado otra cacería de brujas para fugarse con los que se lleva a la sepultura papal.